Diversidad de lenguas

Existen 6.000 lenguas vivas en el mundo, la mitad de las cuales están en peligro de desaparición; al final del siglo XXI habrán desaparecido el 90% de las lenguas del orbe. Una lengua está en peligro cuando un tercio de la población infantil se niega a hablarla y prefiere usar otra. La mitad de las lenguas del mundo son habladas por gente bilingüe, trilingüe o multilingüe, y pese a ello, quienes hablan lenguas principales creen que las lenguas minoritarias son limitadas, inferiores e innecesarias. El bilingüismo en las dos lenguas, dominante y minoritaria, es una solución de compromiso que salvaría orgullos, soberanías lingüísticas e identidades étnicas.
Las personas bilingües adquieren mayor capacidad memorística, afrontan mejor las nuevas informaciones y experiencias, y disfrutan de los beneficios multiculturales; se trata en suma de personas más tolerantes con la diferencia, mientras los monolingües suelen mantener mayores reservas hacia lo nuevo.
Aunque en la mayor parte de los países con grandes comunidades monolingües, como España, la lengua dominante es la que se usa con fines educativos, con exclusión de las lenguas minoritarias, no hay que olvidar otros países, como Suiza y la India, que usan varias lenguas en el sistema educativo, concediendo preferencia a la que prevalece en el ámbito local. Esto no quiere decir que se excluya la enseñanza de la lengua dominante. Ninguna sobra.
Es trascendente comprender que toda lengua es un símbolo de identidad étnica, y preservarla supone defender los derechos humanos de cada comunidad. Cada lengua encarna una visión del mundo que se manifiesta en su lenguaje oral y escrito. No deberíamos olvidar que, «cuando una lengua muere, se va para siempre», todos somos responsables en alguna medida, como dice el lingüista francés Laurent Sagart, «la desaparición de una lengua concierne a toda la humanidad». Las lenguas comienzan a morir cuando los niños ya no la aprenden, y el proceso es más rápido si la lengua dominante se sustenta en una tradición literaria y una cultura material más avanzada, o en una religión poderosa.
Clave para el futuro de la especie humana es la diversidad de lenguas en convivencia. Las lenguas se fragmentan en dialectos que cierran el ciclo volviéndose a convertir en lenguas con derecho propio. Tan vitales son las lenguas como los dialectos capaces de crear savia nueva que evite la progresiva desaparición de lenguas. Aquellas lenguas cuya tradición de escritura y de literatura se enseña en las escuelas, sobrevivirán en mejores condiciones, lo mismo que las lenguas que utilizan la administración pública, el sistema judicial y el ejército (que es el caso de las lenguas nacionales). Una lengua tiene mayores probabilidades de sobrevivir cuando representa un símbolo fuerte de identidad nacional para las personas que la hablan (aplicable tanto a la nación como los nacionalismos.)